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El lado oscuro de la luna

 El encuentro con el otro en reunión por el juego, ciertamente es un placer. Pero lo lúdico requiere condiciones, como un lugar que es la cancha y una orquestación, que puede llegar a traducirse en un número considerable de labores y actos: El lado oscuro de la luna.

Lo que arma, sostiene, queda fuera de la cancha, aunque dentro mucho de eso hay y no por nada en el rugby hablamos de “organización defensiva” o de “ocupación territorial”, lo que da muestra de una disposición estratégica y que en este peculiar juego es de vital importancia. Juego asociativo de voluntades reunidas y que da paso a la celebración fraterna entre adversarios, una vez finalizado el encuentro, tradición obliga.

Espíritu de cuerpo

“La unión hace la fuerza”, paradigma o quizá frase hecha más bien en desuso, pero que debería ser un lema, para un juego que en razón de su manera, ambiciona abarcar otros ámbitos, volverse más popular, ejemplificar lo diverso y difundir sus valores, en definitiva avanzar sumando y no restando. Y si bien se cultiva una cierta rivalidad entre clubes, urticaria que a menudo va más allá de la confrontación puramente deportiva, como prueba de identidad distintiva, de diferencia con el otro; no sería vano olvidar, que el rudo pero noble juego es aún muy minoritario y que se encuentra muchas veces confrontado a tenaz resistencia, lo que  debiera obligar a reforzar el espíritu de cuerpo, entre pares que practican un mismo juego, a pesar de no militar en el mismo club.

Clubes frente a la ley

La salud de una asociación, federación o unión, dependerá de la solidez institucional de los clubes y de su participación activa en dichas instancias. Al mismo tiempo, estar en adecuación con la ley, dará una especie de título de ciudadanía, con garantías y beneficios, a este primer elemento del edificio que es un club.

La Ley del Deporte N° 19.712 en el artículo 39, letra k, estipula, en lo que respecta a las Organizaciones Deportivas, que “la periodicidad con la que deben elegir a sus dirigentes, no podrá exceder de cuatro años, sin perjuicio de que éstos puedan ser reelectos, por una sola vez, por un nuevo período”, indicando en el mismo artículo que para optar a los beneficios de la ley, toda Organización Deportiva “podrá acogerse a estatutos tipo que establecerá mediante resolución el Director Nacional del Instituto.” Entiéndase por Instituto, el Instituto Nacional del Deporte, IND o CHILEDEPORTES, organismo estatal investido de una serie de misiones y facultades (más de veinte), tendientes al desarrollo y fomento del deporte en Chile.

Si bien es cierto, un club que no se inscribe en la normativa legal indicada más arriba, no estaría en una suerte de ilegalidad, no es menos cierto que es de sumo interés, como podemos deducir de lo antes dicho, cumplir con dichos requisitos. Examinando desde cerca un estatuto tipo del IND para un Club, léase Organización Deportiva, podemos observar que la Directiva propuesta consta de 5 miembros, además se contemplan una Comisión Revisora de Cuentas de 3 miembros elegidos, una Comisión Electoral de 3 miembros elegidos por sorteo en caso de elección de Directiva y con una serie de modalidades de plazos, antigüedad de los miembros y otras exigencias. También encontramos en dichos Estatutos una Comisión de Disciplina (para un club con más de 100 socios inscritos) compuesta de 3 miembros elegidos al mismo tiempo que la Directiva.

Tenemos así la sospecha de que más de algo no calzaría, en un estatuto tipo del IND, con los usos y costumbres en el planeta rugby. Creemos al mismo tiempo, que adecuar la realidad  a un modelo es más difícil, si no imposible, que lo inverso. Estamos ahí muchas veces frente a dos caminos que se cruzan, de un lado la realidad y del otro el modelo; nos atrevemos a pensar que mientras más flexible, abierto, es decir dispuesto a modificación es un modelo, mejor es su adecuación a la realidad. Realidad que es variable, nunca la misma, a veces aunque pocas favorable. En este sentido no sería inútil intentar diseñar estatutos tipo para clubes de rugby y en todo punto ajustados a la ley.

Idiosincrasia y gestión

Nos dirigimos especialmente con estas líneas, a aquellos que hacen parte de un club menor o en formación y sin pretender indicar caminos. Hay un alto grado de incertidumbre, en lo que podamos decir con respecto a la gestión de un club y pensamos que no hay recetas para dotarse de una estructura conveniente y ajustada. Hay un aspecto en el rugby que tiene que ver con la espontaneidad, la informalidad y la familiaridad. En este juego se comparte entre amigos y para muchos un club es como su segunda familia y es algo que conviene preservar, es algo digno de cuidar. En el rugby el tuteo es de rigor y existen los apodos que marcan para toda la vida. El entrenador es una figura central y muchas veces cumple las funciones de presidente, secretario y tesorero… Intentemos de esbozar una esquemática estructura mínima de gestión y que considera, a nuestro modesto entender, las peculiaridades de nuestro juego.

Hay que distinguir dos aspectos, uno que corresponde a lo deportivo y el otro que guarda relación con lo institucional del club. Ambos aspectos deben estar íntimamente ligados y podríamos imaginar una Comisión Directiva, Comité Director o Directiva que es la encargada de la marcha institucional, administrativa del club, una Sub Comisión de Rugby, que se ocupa del funcionamiento deportivo del club y un Manager General, mezcla de Capitán General y Jefe de Intendencia, que coordina y sirve de lazo entre lo administrativo y lo estrictamente deportivo, un orquestador pendiente de que todo ande sobre ruedas y con una gran dosis de paciencia y diálogo.

Ahora bien, en la Comisión Directiva podemos contar al menos tres miembros elegidos por la Asamblea de Socios y por un período determinado por los Estatutos del Club: Presidente, Secretario y Tesorero, con funciones bien conocidas y definidas; finalmente para calzar con lo preconizado por el IND, completar la mesa con dos miembros más, elegidos al mismo tiempo que el resto de la directiva: Dos Directores Deportivos, si hay inferiores uno de ellos Director de Menores y si no es el caso uno Director Deportivo y el otro Director de Captación y Difusión, este último básicamente preocupado de acrecentar el número de miembros del club. Obviamente que esta mesa ha de contar con la colaboración de todos los miembros del club y podrá hacerse asesorar por especialistas, sean o no sean estos miembros del club, frente a temas puntuales, como por ejemplo: la confección de una página web, la compra de camisetas o la obtención de un sponsor.

Completa el dispositivo, la Comisión Revisora de Cuentas, elegida al mismo tiempo que la Directiva (tres miembros), como lo preconiza el IND. La CRC está fundamentalmente encargada de fiscalizar el aspecto financiero del club y no puede ser integrada por miembros de la Directiva.

Niveles de un club

Básicamente podemos distinguir tres niveles determinados por la edad de los integrantes de un club, a saber: Rugby Infantil, Rugby Juvenil y Adultos. Podemos agregar también si es el caso: una Intermedia, el Rugby Femenino y Veteranos. La multiplicación de niveles determinará la complejidad de la estructura de gestión y su diferenciación. La Sub Comisión de Rugby dividirá sus funciones en los niveles indicados con entrenadores, ayudantes, managers y capitanes de equipo para cada nivel; tres figuras a nuestros ojos en esta Sub Comisión son determinantes: El Entrenador del Primer Equipo, el Capitán del Primer Equipo y el Jefe de Escuela (a condición de poner en pie una).

Por  Tata Navarro

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