Con el lema “Rugby sin fronteras ideológicas ni políticas“ organizado por la Fundación Rugby sin Fronteras, el grupo que viajó estuvo conformado por 34 jugadores, integrantes de distintos clubes del país transandino, como Martín Sansot, Pablo Garretón, Eliseo Branca y Roberto Cobelo, Omar Turcuman de Liceo, Cristian “Colo” Bertona y Gabriel “Lito” Olivera de Peumayén, Santiago Martella; y el padre Cristian Cabrini, quien celebró una misa en el cementerio junto a los jugadores.
Los argentinos se encargaron de llevar todo lo necesario. Camisetas azules y rojas, pelotas, banderines, medias y hasta palos de rugby ya que el deporte no es tan común en Puerto Argentino.
Para el ideólogo durante el viaje a Malvinas “Se sembraron los valores del rugby: el respeto, el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo en equipo, y se entabló un puente entre ambos pueblos”.
Y el proyecto estuvo a punto de fracasar porque los consejeros de la isla le quitaron su apoyo dado en un principio aunque desde la organización se remarcaba una y otra vez que esto no era otra cosa que un intercambio deportivo sin ningún tipo de relación con la política ni la diplomacia.
Pero los jugadores argentinos salieron a la cancha con un solo inglés entre sus filas a lo que se sumaron más con el correr de los partidos hasta celebrar la primera clínica de rugby en las Islas Malvinas. Allí se les enseño a varios chicos a jugar este deporte desconocido por ellos.
Luego de logrado este desafío, ahora la fundación va por un nuevo objetivo: realizar un partido de rugby en la Antártida.
Fuente: rugbydecuyo.com.ar